Nos encontramos ante un escenario extraordinario y difícil que nos ha obligado a readaptarnos; no solo en hábitos y/o rutinas, sino que este confinamiento ha hecho que nos replanteemos y analicemos todo nuestro entorno desde el centro, el ser; un centro que cada uno como individuo lleva trabajando, puliendo y barnizando desde hace varias semanas y, es que esta “cuarentena” nos ha traído muchas “sorpresas y deberes” … Hemos aprendido a poner orden dentro del caos, a cuidarnos por fuera y por DENTRO. Hemos comprendido el valor de las pequeñas cosas y estamos priorizando y adaptando nuestras acciones para llegar a un mayor equilibrio, un estar y ser como individuo global.

Estamos sumergidos en nuevo tempo, un tiempo de decrecimiento (no solamente sistémico) e impulso desde una mirada entronizada a las capas más internas del YO. Una etapa de individuos en construcción.

De cara al futuro estamos remodelándonos y cuestionando nuestra presencia; el “estar” desde el conjunto, desde la implicación y el aportar. Estamos observando como el concepto de utilidad se reformula, se deconstruye y cambia de valor. Hoy entendemos que la utilidad adquiere halos de comunidad y se sustenta en pilares de aportación. Es una utilidad más versátil y fluida que afecta al conjunto. Es el YO dado a los demás, es el YO aportando a este gran engranaje llamado sociedad.

Una utilidad que germina desde la ética y la empatía, que capilariza y se extiende a diferentes esferas, incluso penetra en un cambio medioambiental. Hemos aprendido que tenemos el poder de hacer y cambiar, de mejorar, de ayudar y bajo ese paraguas se permeabiliza la nueva construcción de utilidad como ser social.

Ahora no solo queremos ser útiles para conseguir un fin, sino que somos útiles porque nuestra acción se diluye en un entorno desde el que nosotros mismos nos capacitamos y retroalimentamos al conjunto.

Una vez llegados a esta reformulación revisamos y reflexionamos acerca de cada estímulo y, por ende, este esfuerzo de individuo lo trasladamos y lo exigimos de forma activa a las marcas. Como consumidores nos comportamos de forma creativa y como si de un “juego de balanzas” hablásemos buscamos horizontalidad entre marcas, consumidores y medio ambiente. Ahora estaremos más sensibles a mensajes comprometidos (incluso los exigiremos) de las marcas… Mensajes que nos hables desde el plano del esfuerzo y del conjunto, del dar y aportar. De la utilidad como conjunto de trabajo constructivo, de un consumo responsable y útil, no dañino.

¿Te sumas?

Conversa con el consumidor

Te asesoramos sobre cómo hacer que tu producto o servicio llegue a los consumidores.En Kuo, somos expertos en análisis cualitativo, humano y de proximidad.

Desde el inicio confinamiento, estamos hablando con los hogares españoles. Realizamos un análisis continuado para conocer la raíz del cambio: entenderla nos proyecta más lejos.

Sabemos que todo ha cambiado y queremos re-hacer el futuro contigo.

Kuo Prosperity Lab is a initiave developed in collaboration with MA Service Design department at Royal College of Art, London, in response to covid-19 European crisis.